“Monsieur, ¡he volcado! —¿No es algo maravilloso? ¿no es increíble? ¡Por fin un náufrago! Un navegante despojado; romanticismo puro; savia nutricia para el poeta, ¿no es este acaso el barro fresco de la lírica? ¡Soy un náufrago! Francesco el náufrago.” (Aislado. Quico Taronjí)

La aventura es incertidumbre, ¿verdad? Uno puede… ¡hasta naufragar! Sí, la aventura es una deliciosa incógnita, y yo, que nunca fui bueno en matemáticas, disfruto despejándola a mi manera. Nací en Santander, intento vivir intensamente y amo navegar… Soy el Capitán Q (TVE-1) de mi barco #invencible. Pero años antes también lo fui de Aislado, y del velero España directo (TVE-1)… de mis tablas de windsurf, de mi pequeño Optimist. Con éste, siendo un niño, aprendí que cuando uno vuelca siempre puede adrizar su barco y retomar el rumbo, porque en el mar, como en la vida, ¡no tenemos límites!, y podemos hacer cosas extraordinarias por nosotros mismos y por los demás.

¡Ay, la aventura!… He volado en globo, parapente, ala delta, ultraligero, helicóptero, en un viejo caza de guerra… ¡en autogiro! He practicado espeleología, piragüismo, buceo, boxeo, barranquismo, rafting, escalada, paracaidismo, esquí… He montado caballos, dromedarios, elefantes; he jugado con osos, delfines, leones, pingüinos; he besado a una pitón (sí, a una pitón albina), y he sido el tipo más feliz del mundo haciendo mushing (me encantan los perros)… He circunnavegado España tres veces (y lo que te rondaré morena), y sueño con cruzar el Atlántico en solitario y dar la vuelta al mundo a vela… Sobre #invencible circunnavegué España y viví una aventura asombrosa… ¿os la perdisteis? Pues venga, ¡a bordo!:

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En 2013 me lancé a navegar el Mediterráneo en solitario y sin asistencia (#aislado) a bordo de un pequeño trimarán. Durante meses sufrí, disfruté, y nuestro proyecto logró dos récords mundiales de navegación Hobie Cat. También naufragué. Os contaré qué siento solo en mitad del mar cuando la noche lo engulle todo, y las estrellas se asoman a la terraza del cielo para recordarte que la vida es un milagro… He navegado en España (en 2007 circunnavegué la Península a bordo de un pequeño velero), y en decenas de países. Mares, ríos, pantanos, lagos…., en el agua río y sueño. Entre los pliegues de la mar he sentido la desazón más absoluta y la punzada de la soledad y el miedo, pero, qué quieres que te diga, sobre su lomo fresco aprendo, disfruto y soy muy feliz. Navegar, para mí, siempre es necesario. Sí, aunque el naufragio aceche: ¡soy aventurero!